viernes, noviembre 03, 2006

Libros a precio fijo

Ahí van contentas las dos...A espaldas y de traición, como parece que va convirtiéndose en costumbre de este gobierno, los cerebritos del consejo de menestros han adoptado una ley de precios fijos para libros:
Puede que el problema no sea tan evidente para usted, si no sabe de qué va el negocio editorial. En tal caso, lea este fragmento, que deja muchas cosas claras:
Mientras, el presidente de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros, Fernando Valverde, consideró positivo el proyecto de Ley, pues "supone un nuevo punto de partida y aportará numerosos beneficios al sector, como el aumento en el presupuesto y las inversiones en bibliotecas, el establecimiento de sanciones para quienes no cumplan la normativa y el apoyo a las librerías como principal canal de distribución de los libros".

De ahora en adelante, se acabaron las ventas de libros de Ian Marteens a librerías. Quien quiera comprarme libros, que me los compre directamente. Y en cuanto tenga la oportunidad, moveré mi negocio a algún otro país con leyes menos intervencionistas y estúpidas, en los que pongan menos trabas al libre comercio. Como bien explicó Hayek, controlando al mercado comienza el camino a la servidumbre. Que lo recorra la abuela de la menestra. Yo, me he hartado.

11 Comments:

Anonymous antonio said...

¿Pero con qué cabeza piensa este gobierno?, ¿es que no van a hacer nada bien?, ¿quién ha votado a esos inútiles?, ¿tenemos lo que nos merecemos?...

viernes, noviembre 03, 2006 7:57:00 p. m.  
Blogger Ian Marteens said...

Es que si el negocio editorial estuviese boyante y floreciente, te planteabas publicar por los cauces "tradicionales". Pero es que no es así: hay tres o cuatro grupos editoriales, y fuera de ellos, no hay vida. A Anaya, hace dos años, les propuse una serie de 3 libros. Se las trajo floja. Así, ¿quién se anima a escribir libros técnicos?

Probablemente esta vez será que el gordo Lara, el "planetoide", se habrá puesto nervioso con lo de la autoedición. Y ZP le acaba de hacer un favor. Quiero decir, otro más.

De verdad que estoy harto.

viernes, noviembre 03, 2006 8:10:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No es por dar caña facil al gobierno este que tenemos de iluminados, pero existe un grupo mediático que es muy próximo al partido gobernante y que tiene una potente editorial.
Tampoco es tan sorprendente.
Luego se quejarán de que se venden pocos libros.

viernes, noviembre 03, 2006 9:48:00 p. m.  
Blogger Ian Marteens said...

:) Sí, sé quienes son. Pero esos tienen resuelta la vida desde hace mucho. Vamos, que esta puntilla no la necesitaban. Para eso ya se llevan todos los contratos de suministro de material educativo a los países pobres y no tan pobres(pagados con los impuestos del contribuyente).

Jo, y yo que me las pintaba de lo más felices con la impresión por demanda, y todas esas cosas. Yo, lo que quiero que alguien me explique es:

- Si yo escribo un libro de arriba a abajo.
- Si yo pago la impresión y corro con todos los gastos, incluyendo diseño de portada...

¿por qué narices tiene alguien el privilegio de impedirme que le haga un descuento a quien me dé la real gana? Es que es absurdo: que a mí me digan que no puedo cobrar más por un libro, a pesar de ser una intromisión... tiene lógica dentro de cierta forma de razonar (por llamarlo de algún modo). ¡Pero que lo que no se puedan hacer sean los descuentos! Coño, eso va, ya no en contra mía (el libro de Delphi 6 costaba 51.10 oficialmente y ahora lo vendo a 35.77), sino en contra del consumidor, que siempre es quien paga los platos rotos.

Me callo y me tranquilizo, que me sube la tensión...

viernes, noviembre 03, 2006 10:39:00 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo es que, o estoy tonto o no se porque, pero es que no lo pillo. ¿Que quiere decir que establecen un precio fijo para todos los libros? ¿Que van a costar lo mismo sea cual sea el lugar donde se vendan? ¿Lo mismo da Internet que librerias fisicas?

sábado, noviembre 04, 2006 9:49:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Yo es que, o estoy tonto o no se porque, pero es que no lo pillo. ¿Que quiere decir que establecen un precio fijo para todos los libros? ¿Que van a costar lo mismo sea cual sea el lugar donde se vendan? ¿Lo mismo da Internet que librerias fisicas?

sábado, noviembre 04, 2006 9:49:00 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

También veo la otra parte (la positiva) de la noticia y es que siempre he ido a librerías "tradicionales" y últimamente estoy asistiendo al cierre inmisericorde de todas ellas, una tras otra, empujadas por los descuentos de centros tan "técnicos" como el Corte Ingles.
Espero que esta ley les ayude un poco, porque soy de una ciudad "pequeña" y ya solo me quedan un par de librerías a las que ir.
Me jodería acabar comprando libros a alguien que sabe de ellos todavía menos que yo.

sábado, noviembre 04, 2006 11:30:00 a. m.  
Blogger Ian Marteens said...

¿Que quiere decir que establecen un precio fijo para todos los libros?

Pues que yo no puedo hacer descuentos en La Cara Oculta, por ejemplo.

También veo la otra parte (la positiva)

El problema es que no hay parte "positiva": los libreros pedían precio fijo para los libros de texto, que es justo lo que no les han dado. ¿Conoces tú de libreros que rebajen el precio de otro tipo de libros? Ni siquiera el Corte Inglés rebaja libros técnicos o best-sellers.

¿Por qué entonces? Pues probablemente por temas ideológicos: ya la Calvo salió diciendo que un libro no puede ser "mercancía". Esto es: un libro es algo casi sagrado. Lo que pasa es que la gente que, por poner un ejemplo, considera que las mujeres son sagradas, terminan por no tocarlas. Y tanto proteccionismo lo que va a tener es un efecto negativo. Ahora mismo, ¿dónde compran las librerías los libros que no publica Polanco o Lara? Los piden por Internet, igual que tú y que yo. Imagínate que ya yo no puedo hacer descuentos en mis libros. Si una librería me quiere comprar uno, se los va a tener que tragar al 100% y no con el descuento del 30% que tenían ahora (más por costumbre que por cualquier otra cosa). ¿Cuánto le cuesta al usuario final?

Y aquí el problema es que los libreros lo tienen muy fácil: los libros, para empezar, los tienen a depósito. Si no los venden, no pasa nada. Para mí, es un tragedia acercarme a la librería del barrio, a pesar de que me llevo bien con la mujer: su problema principal es el espacio físico para almacenar y exhibir. Por lo tanto, como no me interese lo que tiene en el escaparate, se lo tengo que pedir y esperar dos o tres semanas.

Mira también el reparto de la tarta cuando alguien escribe un libro:

1- El librero se queda el 30% del PVP.
2- A su vez, la distribuidora lo ha comprado al 50% del PVP.
3- Del 50% restante, el autor cobra del 12% al 15% en concepto de royalties. Lo cobra al cabo de un año, como mínimo.
4- Es decir, el autor se lleva de un 6 a un 7.5 por escribir, mientras que el librero, por simplemente exhibir (sin adelantar un duro) se lleva el 30%.

Así nos va...

sábado, noviembre 04, 2006 1:36:00 p. m.  
Anonymous José Miguel said...

Pues yo me pierdo, a lo mejor porque no conozco el sector, y si es así, por favor, sentirse en la libertad de hacérmelo ver.

Yo creo entender que lo que se está haciendo es beneficiar precisamente al comercio pequeño. Si se fija un precio único, TODOS deberán venderlo al mismo precio, por lo que ya no será necesario ir a las grandes cadenas como Alcampo, El Corte Inglés, etc. que por la cantidad que venden (y compran) pueden ofrecer descuentos que los pequeños comercios no pueden ofrecer. Si todos venden al mismo precio, la gente puede preferir comprárselo al librero de la esquina, el de toda la vida, que ahora a lo mejor sí le interesa ampliar su oferta. O incluso comprárselo deirectamente a Ian por ejemplo.
Y sobre los libros de texto, si se liberaliza su precio, al final la ley de libre mercado hará que todo el mundo lo venda al mismo precio, o que para competir, baje hasta que sea de coste mínimo.

Ian, yo el intervencionismo que veo es el mínimo orientado a beneficiar a la mayoría.
El que el Autor del libro siga siendo perjudicado con un escaso margen de beneficio no tiene nada que ver con esta ley.
Y ojo, que no estoy defendiendo nada ni a nadie porque me considero apolítico, y como tal, critico lo que veo mal y alabo lo que veo bien sin entrar en defensas a ultranza sobre ideología.

Pero repito, puede que no tenga toda la información y por eso me equivoque al dar mi opinión.

lunes, noviembre 06, 2006 2:43:00 p. m.  
Blogger Ian Marteens said...

Pues yo me pierdo, a lo mejor porque no conozco el sector, y si es así, por favor, sentirse en la libertad de hacérmelo ver.

:) Tranquilo, es lo normal. Incluso quienes son consciente y explícitamente liberales suelen marcar la opción contraria por confusión.

Ian, yo el intervencionismo que veo es el mínimo orientado a beneficiar a la mayoría.

¿Qué hay más, consumidores o libreros? El bien que se debe buscar siempre es el bien del consumidor, no el del comerciante. Esto, en principio, habría que demostrarlo, pero lo dejo ahí para no alargar más la explicación.

Y sobre los libros de texto, si se liberaliza su precio, al final la ley de libre mercado hará que todo el mundo lo venda al mismo precio

Esa es la parte buena de la ley: la liberalización del precio de los libros de texto... pero vas a ver que va a causar malestar entre los libreros. Si se liberaliza, la consecuencia no es que todos venda al mismo precio, sino que todos vendan al mínimo precio que les resulte rentable. ¿Quién crees que podrá bajar más el precio? Precisamente el Corte Inglés y Carrefour. ¿Quién se beneficia? El consumidor, y por eso es bueno, pero al pequeño comercio no le va a hacer gracia... y ya lo veremos. La ley es un apaño, un intento burdo de quid pro quo.

Y la otra consecuencia que va a tener la ley es que yo no pueda hacer descuentos sobre un libro publicado en 2002, que si lo mantuviese al precio de entonces, probablemente costaría vender.

defensas a ultranza sobre ideología.

El liberalismo, en principio, no debe ser una ideología, pero eso lo digo yo y un par de pirados más por esos mundos. ¿Por qué? Pues porque es un asunto de sentido común. Pero también lo es la biología evolutiva, y hay quien prefiere hacer de su oposición a esta teoría científica su eje ideológico.

¿Oponerse al liberalismo, oponerse a la evolución? Por supuesto que se "puede": son dos ejemplos fáciles de identificar. Pero es tan inteligente como montar un partido político para oponerse a la Ley de la Gravedad. El PAG (Partido AntiGravedad) reuniría todos los años a cien de sus fieles en una de las cumbres del Himalaya. Entonces, a la voz del líder, los cien (uno de ellos con una cámara que transmite en directo a la televisión internacional), se lanzarían al vacío. Durante unos treinta segundos, los fieles, siempre sonrientes, explican a la cámara cómo su salto al vacío demuestra que se puede ir en contra de esa estúpida ley de la gravedad, usada por los explotadores para esquilmar a los pobres (pensando en el espectador de izquierdas) o por esos racionalistas a ultranza que han despojado a Occidente de sus valores y que intentan explicar mediante absurdas teorías, como esa tontería de que espacio y materia son iguales, lo que es un milagro divino (pensando en el religioso de derechas).

A los treinta segundos, naturalmente, el reportaje se interrumpe para dar paso a la publicidad. Es una pena, porque si te lanzas en picado desde 8km de altura, sin contar la resistencia del aire y redondeando la constante G para que valga 10 en vez de 9.8, se tardan cuarenta segundos en hacerse tortilla contra el suelo. Diez segundos más que los que duró la transmisión.

Eso sí, la transmisión ya se ha encargado de propagar la "mema" (según la idea de "memética" de Richard Dawkins) entre la asombrada población mundial, que ahora piensa: "se han tirado desde una montaña sin espachurrarse". Mientras no intenten comprobarlo experimentalmente, no lo pondrán en duda. Pueden pensar: "bueno, la ley de gravedad es válida cuando se trata de caídas pequeñas". ¿Parece estúpido? Uff, puedo buscar casos de este tipo en la vida real, pero sería ofender gratuitamente a alguien. Los seres humanos solemos sentir más cariño por aquellas ideas más estúpidas. Si son ideas de sentido común, por algún motivo no las sentimos como "nuestras", y las apreciamos menos.

lunes, noviembre 06, 2006 3:38:00 p. m.  
Blogger Ian Marteens said...

Incluso quienes son consciente y explícitamente liberales suelen marcar la opción contraria por confusión.

... y esto lo decía porque es un error frecuente entre liberales pensar que lo que beneficia al pequeño comercio es automáticamente bueno para el consumidor. Eso hace, por ejemplo, que los ataques de la comisión de defensa de la competencia de la UE contra Microsoft pasen como "buenos"... cuando no lo son. ¿Qué es lo que se le pide a Microsoft? Que no distribuya el Windows Media Player como opción incorporada de serie. ¿A quién beneficia? ¿Al consumidor? Ni de coña: beneficia a los señores del Real Player, o a los de Netscape. El problema es que el liberalismo habla de libertad de mercado, no de que tal o más cual servicio en concreto tenga que comercializarse por separado (lo cual sería una paradoja, por cierto).

La creencia de que el pequeño comercio es automáticamente mejor que un monopolio se refuta con un caso práctico muy cercano: los fontaneros. No hay servicio más fragmentado que los servicios de fontanería. Y válgame el cielo si eso redunda en beneficio del consumidor. Hace menos de un mes mantuve una verdadera batalla contra un calentador de gas roto, por el que querían cobrarme unos 200 euros (sin IVA) por una pieza, más mano de obra, claro. Al final, lo resolví soldando un cable que se conectaba a esa pieza y que era la causa de la avería.

lunes, noviembre 06, 2006 3:47:00 p. m.  

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